101 Peregrinos 2014 por Pablo Ramos

Este es el segundo año que participo en los 101 peregrinos. Una carrera que para mí es durilla aunque a la vez es fácil no es nada técnica, todo es correr y correr si tus piernas lo resisten.

Este año ya fui más mentalizado en correr lo que pudiera, fui más preparado físicamente la verdad. Aunque unos días antes me estuvo molestando la cadera… siempre me molesta cada poco pero esta vez me coincidió y con ciática, que la verdad ya veía por los suelos correr en los 101 peregrinos.

El viernes cuando marchamos hacia Ponferrada todavía me molestaba algo, ala tarde se calmo el dolor igual fue por el pulpo con cachelos que me zampe en cacabelos, quien sabe??? Jeje. Ya hasta me alegre y todo porque me vi que iba a estar bien el sábado. A la noche toco cena de la pasta en el polideportivo como el otro año, unas últimas conversaciones durante la cena con otros corredores y para la cama. Bueno cama, cama como que no,  ya que toco dormir en el gimnasio del polideportivo con colchonetas y sacos. Apenas dormí y cuando consigo dormirme allí esta mi madre para despertarme de que ya eran las siete la mañana y había que levantarse para desayunar y prepararse. Me levante poco a poco para no forzar la bisagra, me eche una pomada, desayune, prepare la mochila y para la línea de salida. Unas fotos de rigor con los asturianos conocidos y pistoletazo de salida.

A las nueve y cuarto de la mañana del sábado 3 de mayo comenzaba la aventura, los primeros trotes un poco molestos pero una vez que calenté cogí un ritmo bueno y para adelante. Empecé a ver a gente en bicicleta por delante de mía, cosa que el otro año por salir despacio no las llegue a ver. Y no sé como que me levanto la moral y decidí ir a por ellos. Así fue que poco a poco iba pasando a unos pocos. En los dos primeros avituallamientos no pare ya que no tenía ni sed ni ganas de frenar. Cosa que llevaba yo en la mochila agua y comida, una vez en Santalla quería parar pero vi tanta bici junta en el avituallamiento que decidí continuar ya que coger algo de bebida allí era un infierno. Poco a poco pasaba a más en bici y ellos me pasaban en las bajadas. Parecía un juego aquello, había que tener cuidado de no ir saltando de un lado para otro en las bajadas ya que algún cafre te podría arroyar.

Pasan los kilómetros y ya poco a poco empecé a sentir algo dolorida la cadera pero con las bajadas como que tranquilizaba ese dolor.

Ya en el kilometro 35, el pueblo de las medulas, se empezaba a notar el calor. Y aumente el ritmo de beber agua, por miedo a deshidratarme. Así fue que cogí una panzada de agua que no veas jaja lo que me costó digerir eso, madre mía.

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Cuando llegue a Puente de Domingo Flórez que era el kilometro 45 mire el reloj y no me lo creía, iba a un ritmo muy bueno para mí, tarde unas 5 horas y 29 minutos, aunque ya iba con algún que otro dolor de mas. Aquí teníamos una mochila por si queríamos cambiarnos o lo que fuera. Yo cambie la camiseta y los calcetines, me eche vaselina a los pies, un poco de réflex en la cadera, un ibuprofeno, cogí los bastones y carretera. Arranque lo más rápido que pude. Vi a mi padre allí y me comento que mi madre estaría a punto de llegar ya que le sacaba en el pueblo de las medulas como 20 minutos más o menos

La subida que se me avecinaba ya estaba el sol allí para acompañarme lo bueno que hacia un poquitín de viento, aunque cascaba de pleno. Teníamos que subir a lo alto de una cantera de pizarra, aquello parecía la luna, vaya tierra polvorienta que había allí menos mal que estaba el terreno seco y no mojado porque si no vaya barrizales que se montaba. Pisabas y echabas tierra pal otro pie, menos mal que iba con polainas… y me valió la verdad.

Descendíamos otra vez hacia Puente de Domingo Flórez ya que era como un pequeño bucle subir y bajar a la cantera. En la bajada adelante a unos ocho en bici ya que era una bajada un poco complicadilla para las bicis.

Una vez abajo tomábamos dirección las medulas. Una pista muy ancha sin sombra. Aquí ya empezaba el calor de verdad era insoportable en cada sombra veías parados a gente que no podía más. Una vez llegado a Yeres comenzaba la última subida de 4 km más o menos al mirador de Orellan (el alto la braña arriba del todo de las medulas). En la subida me encontré un poco mal me maree algo no sabía si parar o seguir, ya que si paraba mucho me enfriaría y la cadera me iba a doler el doble fijo. Pare un minuto a la sombra de un árbol que encontré bebí un poco y retome la andadura. Cogí un paso cómodo con otro chaval y poco a poco llegamos arriba. Mas o menos el km 70. Menos mal que tenían coca cola en el avituallamiento con eso y un trozo sándwich que comí retome las fuerzas y me lance como un caza ya que iba calculando los km que me faltaban en tiempo y no me lo creía de lo que podía llegar hacer.

Pase por delante de un pueblo el cual creo que se llamaba Chana, en el que me ofrecieron desde orujo a una bota vino jaja pero que no bebí ya que igual me quedaba allí con ellos de cháchara.

Toco pasar por delante del castillo de Cornatel, allí otra vez vi a mi padre y me comento que mi madre estuvo mala de la que subió al mirador de Orellan, un corte de digestión por el calor que hizo. Pero yo ya sabía que con lo cabezona que ye tiraría para adelante y se recuperaría.

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Fueron pasando kilometro tras kilometro y el sol iba apagándose. Llegue a Santalla en el km 87 allí el famoso avituallamiento en el que el otro año estuve media hora sentado comiendo jaja, este año ni pare dos minutos cogí unos cachos de pollo a la plancha agua y Salí escopetado. Tengo que decir que en el avituallamiento había pollo a la plancha, oreja, huevos cocidos, caldo, embutido etc.…  Na más salir del pueblo me prepare para coger la noche, frontal para la cabeza, camiseta térmica y más réflex.

Ya empezaban a verse las primeras estrellas, la verdad que una pasada. El cielo estaba despejado. La noche no enfrió mucho y no me hizo falta el chubasquero.

Fui con cuidado corriendo lo que podía ya que tenía miedo de tropezar por fijarme mal al ir con la frontal y no quería cagarla al estar tan cerca de Ponferrada. Cuando entro de repente en villalibre vaya fiestón que tenían allí montado unas 20 personas del pueblo animándome en el avituallamiento, cosas como esta hacen que las carreras las quieras repetir.  Allí había de todo desde jamón, hasta caldo. Y me paso una cosa curiosa que me querían buscar pareja! las solteras de oro fueron las que me querían dar el agua o algo de comer. Llegue a escuchar “mira esta como aprovecha para haber si liga”, eso sí tenían sus cuarenta y tantos o cincuenta años…. Y por eso no me pare mucho jajaja.

 Estaba impaciente por ver la meta y me iba repitiendo una y otra vez que tenía que llegar a las doce de la noche  que quería bajar de las quince horas. Y eso fue lo que me empujo los últimos 18 km que me faltaban. Corría, y andaba fuerte, corría y andaba fuerte, no quería parar. Me apretaban mucho ya los pies adentro de los malditos playeros. Quería descalzarme pero la cabeza decía que tirara para adelante que en meta ya haría lo que fuera.

Poco a poco vi las luces de la entrada a Ponferrada. Cogí dirección al paseo alado del rio, trotaba lo que podía ya que ya ni podía con el alma, subí la última cuesta para salir del rio y vi allí a lo lejos el polideportivo. Me puse muy feliz y me cargue de valor para correr los últimos metros. Doble la esquina y meta!

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Allí por fin pude quitarme los playeros y me senté en unas escaleras a descansar unos minutos. Esta vez había gente en la meta que me animo, el otro año solo estaba el chaval del chip y las novias de los dos chavales con los que entre en meta jajaja.

Tenían gocho asado para comer y trozos de piza. Cene un poco y fui a recoger mi niqui de finisher y mi medalla. Luego fui a imprimir mi marca y allí si que casi me da algo llegue el cuarenta y tres de hombres y el noveno de sénior. Por delante mía entraron tres mujeres asique llegue el cuarenta y seis de la general.

No me lo creía y todavía no me lo creo para mi es mi mejor marca que he hecho pese a como me encontré. Muchas veces lo que de verdad te llega a mover es el corazón y la cabeza aunque las piernas digan que pares o la cadera o lo que sea, pero si de verdad sueñas con algo y lo quieres conseguir, lo puedes llegar a cumplir.

En total entramos en meta unos 220 corredores, 200 hombres y 20 mujeres.

Mi madre como no hay estaba dándolo todo y entro la cuarta de la general en mujeres y primera en su categoría.

Durante la carrera fui pensando que no quería volver pero una vez que acabe y vi lo que pude llegar hacer me motive para volver a por todas el próximo año, prepararme mucho mejor e intentar volar en los 101 peregrinos 2015.

Un saludo.

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