Mi DesafíOSOmiedo por Samu Obaya

Nota del escritor. Es recomendable oír la canción de “resistiré” de Barón Rojo durante la lectura

“Cuatro de los mejores hombres del Avientu que formaban un comando, fueron acusados por un delito que no habían cometido no tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Hoy, todavía buscados por el Gobierno, sobreviven como organizadores de carreras. Si usted tiene alguna carrera y si se los encuentra, quizá pueda contratarlos. Ellos son… El Equipo A”

Mi primer ultra ha sido increíble. El domingo un amigo me preguntó que por qué no estoy eufórico y todavía no sé qué contestar.

Cuando fui al hotel  a ducharme después de la prueba, me crucé con Heras y me dio la enhorabuena, me dio un escalofrió. ¿A mí? ¿Me da la enhorabuena  a mí?

Ahora empiezo a entender lo que es correr una ultra, aparte de la aventura es hacer amigos llevar tu cuerpo al límite y cuando llegas a meta soltar todo lo que tienes dentro. En tantos km compartes buenos y malos momentos. Si cuando empecé a correr, encontré que en las carreras de montaña no hay comunidades ni nacionalidades, hay personas; en una ultra he descubierto algo más, lo siguiente a la amistad, la ultra amistad. Gestos como los que todos vivimos allí sólo son posibles en un deporte como este.

Empiezo con la carrera de verdad. A casi nadie le importaba quién ganara, sólo si Lolo podría con Samuel y si Gobitu entraría en meta bajándose los pantalones con FAPAS pintado en las nalgas. Y así entre risas y nervios Lastra nos saca una foto a mí y a Ramón, y le digo  “mira el segundo y tercero” (coño qué comentario más afortunado).

En los momentos antes de la salida gritos de ¡mampara! Que daño hizo Leticia Sabater a los niños. Salimos a fuego, sin calentar… ¡pa qué! En el amanecer vislumbramos a Heras subiendo por la cresta del Cornón, pa cagase…. Hasta ahí fui con precaución con Lolo, pero en la bajada y todo los tramos de correr hasta el puerto me pareció que podía ir más rápido. Así que en el puerto salimos y ya me voy despegando cada vez más de mi amigo. Siempre voy entre los 10 primeros. Un grupo de 5 corredores llegamos al Valle del Lago, en la subida hacia el lago voy adelantándolos a todos hasta alcanzar a Kike. Éste será mi sombra durante el resto la carrera.

Llevamos un ritmo constante y se engancha a mí como puede, yo tampoco tiro muy fuerte para que no se despegue (y como le pasó a Santi, con Ramón y cito textualmente) “es buena compañía”. Cogemos a Copete en la subida después del Lago del Valle. En este tramo de subida recuerdo que Kike me pide entre comillas disculpas porque no me da ningún relevo (como si eso fuera importante). Llegamos a la Farrapona y en la subida me toca a mí sufrir, no me encuentro bien ando medio griposu y tengo escalofríos cada poco. En la bajada tenemos a tiro al portugués. Kike se me escapa en las zonas rápidas y lo vuelvo a coger en las técnicas. Antes de llegar a Saliencia  ya lo adelantamos y llegamos juntos al avituallamiento. Salimos después de comer un poco y vuelvo a encontrarme medio bien y en la subida de Endriga (en la que el jueves estuve  marcando con Pablo) me pongo a tirar para marcar el ritmo. Nos dicen que los primeros, Santi y Ramón nos sacan 20 min, y  nosotros más o menos el mismo tiempo a los que vienen por detrás. Así que la última subida la hacemos muy relajados (o cansados), estamos pletóricos, comentando que si somos tercero y cuarto, que vaya carrerón que estamos haciendo, etc. Le digo a Kike que si está con fuerzas que tire, que yo no doy más, y no sé si es que él no podía tampoco pero aguantó detrás todo el rato. Llegamos al avituallamiento del Valle del Lago, bebemos y comemos. En la bajada me pongo yo a tirar a ritmo, quedarán 7 km y en ese momento Kike me dice que tire sin mirar atrás, eso me va retumbando en la cabeza toda la bajada y no siento que me siga. Adelanto corredores de la maratón muy fastidiados y me animan. Y al final llego a meta y me derrumbo de emoción, ¡¡¡qué margaritu!!! Ambientazo, mire donde mire solo veo gente aplaudiendo, Rubén, Depa, mis padres, Arancha, Juan, Lolo ¡coño Lolo! ¿Qué haces aquí? Y mi hermano Santi, llega Kike y me fundo en un abrazo con él.

Sin más que decir, solo dar las gracias a Kike porque si no hubiera ido con él,  la mitad del camino lo habría hecho andando. Y eso es todo amigos. Suerte.

No voy a decir nada de lo que pretendió FAPAS. Y menos de la organización porque sobra.

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